Traducción jurada y legalización de documentos

Casi ningún documento español sirve tal cual en Italia: hay que traducirlo al italiano y, según el caso, legalizarlo. La buena noticia es que el reglamento europeo ha eliminado ese papeleo para muchos certificados, y conviene saber en cuáles antes de pagar una traducción.
El reglamento europeo que ahorra dinero
El Reglamento UE 2016/1191 exime de legalización a numerosos certificados emitidos por Estados miembros. A esos documentos se les puede adjuntar, como traducción válida, el impreso estándar multilingüe que prevé el propio reglamento.
Ese impreso se pide en la misma oficina que emite el certificado, y suele ser gratuito o casi. Si el documento que necesitas está cubierto, te ahorras traductor jurado y legalización de una vez.
La excepción que cuesta dinero: el certificado penal
Hay una excepción y es justo la del documento más caro de tramitar. En el certificado de antecedentes penales, la exención del reglamento alcanza solo a los nacionales del Estado que lo emite.
Traducido a la práctica: el certificado penal español exime únicamente a los ciudadanos españoles. Si tienes otra nacionalidad y presentas un penal español, hay que legalizarlo por la vía normal.
La traducción tiene que ser directa al italiano
El consulado lo subraya: la traducción debe ser directa, de la lengua extranjera al italiano. Nada de pasar por el inglés como lengua puente.
Las traducciones de español a italiano hechas en España por traductores jurados habilitados por el Ministerio de Asuntos Exteriores pueden legalizarse en el consulado, siempre que la firma del traductor esté depositada allí.
Ese depósito de firma es la clave: no todos los traductores jurados la tienen, así que conviene preguntarlo antes de encargar el trabajo.

Legalizar antes, no después
Es el error que más expedientes retrasa y está escrito en mayúsculas en la propia página del consulado: las traducciones deben legalizarse antes de adjuntar los documentos a la solicitud.
Presentar el expediente y legalizar después no vale: hay que rehacer el envío.
Traducciones hechas en otros países
Si el documento y su traducción vienen de otro país, la traducción puede legalizarse con apostilla, si la ley local lo permite, o en la oficina consular italiana de ese Estado.
Las traducciones hechas en Italia deben ser juradas por el traductor ante cualquier tribunal italiano, pagando el impuesto de timbre correspondiente.
Caso particular: las traducciones juradas de catalán a italiano hechas en Andorra se legalizan con autenticación notarial de la firma del traductor, y esa autenticación a su vez con apostilla. Los certificados andorranos, además, siempre necesitan apostilla.
El apellido tiene que aparecer con sus anotaciones
En los expedientes de ciudadanía hay un aviso que vale para cualquier trámite: si ha habido cambio de apellido, voluntario o por matrimonio, la partida de nacimiento tiene que llevar la anotación correspondiente.
Un certificado que no refleje ese cambio deja una discrepancia entre documentos, y la discrepancia detiene el expediente hasta que se aclare.
Cuánta vida tiene un certificado
En ciudadanía, los certificados de estado civil y los penales se piden expedidos hace menos de seis meses. Es un plazo corto para expedientes que tardan en montarse, así que el orden importa: primero reúne lo difícil (documentación del antepasado, no naturalización) y deja los certificados con caducidad para el final.
Los originales que pide el consulado no se devuelven, así que pide dos copias de todo lo que necesites conservar.
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